Meditar con Pedro Vigne

Ama a tu Dios

El SOL siempre nos dice ; "Te doy mi luz
para que ames a Aquel que la hizo y te la manda"
Las ESTRELLAS cantan :
"Te enseñamos el poder de Dios, sus insondables perfecciones
infinitamente por encima de ti, para que Le ames.
La TEMPESTAD, - relámpagos y truenos, lluvia y vientos -,
cada uno a su manera repite para ti :
"Ama a Aquel que te creó
no te dejes invadir por la dureza, por la indiferencia."
La TIERRA y todo lo que contiene te dice y repite :
"Para ti fui creada,
ama a Aquel que me sostiene, ama a Aquel que te guarda.
Todo lo que produzco está a tu servicio.
Ama a Dios que siempre actúa en mí para tu bien."
El AIRE nos dice : "Sin mí no podrías vivir ;
no me ves pero estoy muy cerca de ti, en ti mismo ;
íntimamente en ti, penetrándote por todas partes.
Acuérdate así de tu Dios, en quién vives,
en quién te mueves, en quién eres.
Pues es EL que me creó, para ti."
El FUEGO viene para decirte : "El amor es fuego,
ama a tu Dios. Su Misericordia te espera.
Es hacia EL que subo ; ámale."
El AGUA nos dice y susurra : "Existo para servirte.
Ama a Aquel que te ama, Aquel que lava tu falta.
Vete hacia tu Centro.
Corre hacia el mar de toda grandeza : es DIOS."
Los pensamientos que tenemos, las palabras que oímos,
todo lo que está en nosotros y fuera de nosotros,
todo grita, todo proclama : "¡ AMA ! ¡ Ama a tu Creador !
¡ AMA A TU DIOS !
¡ Ama a tu Padre ! ¡ Ama a tu Redentor !"

P. Vigne

 

La fuerza de los primeros cristianos

"La CARIDAD
era la fuerza de los primeros cristianos ;
ya que todos tenían un solo corazón
y una sola alma
también, veían que tenían un mismo Padre,
una misma Madre que era la Iglesia,
un mismo nacimiento por el Bautismo,
un mismo alimento : el Cuerpo adorable
que Jesús les has dado por testamento
antes de morir,
una misma fe, una misma esperanza ;
de la misma manera,
tampoco querían tener un corazón diferente.
Por eso, lo que afligía al uno afligía al otro,
lo que alegraba a uno de los hermanos
alegraba a todos los demás
que vivían en la misma fe.
Así se veía a la Iglesia naciente
como a una sola familia
donde, en tan gran amor,
todo vivía en paz."

P. Vigne